La llegada del vibe coding y de la inteligencia artificial aplicada a la construcción de producto está reordenando los roles dentro de los equipos. No todos parten del mismo punto. Y algunos perfiles, casi sin darse cuenta, llevan años entrenándose para este momento.
Product Designers, Product Managers y Product Owners tienen hoy una ventaja clara: están acostumbrados a pensar el producto antes de construirlo.
Durante mucho tiempo, gran parte del desarrollo de software ha estado orientado a la ejecución. Escribir código, resolver tickets, implementar funcionalidades. En muchos casos, sin una visión completa del producto, del usuario o del impacto real de lo que se estaba construyendo.
En cambio, los roles de producto y diseño han trabajado siempre en otro plano.
Pensar antes de ejecutar
Diseño y producto llevan años:
- entendiendo problemas antes de proponer soluciones,
- trabajando con contexto,
- definiendo comportamientos,
- escribiendo especificaciones,
- narrando flujos,
- tomando decisiones incompletas pero conscientes.
Un diseñador de producto no se limita a “dibujar pantallas”. Define cómo se comporta el sistema, qué estados existen, qué decisiones se toman, cómo interactúa el usuario y qué ocurre cuando algo no sale como estaba previsto.
Un Product Manager o un Product Owner no se limita a priorizar tareas. Define objetivos, reglas, restricciones, métricas de éxito y trade-offs. Traduce la estrategia en decisiones concretas que el sistema debe cumplir.
Eso, en esencia, ya es construir producto a través de especificaciones.
Vibe coding no va de código, va de intención
En la nueva era del vibe coding, la IA es capaz de generar código, estructuras y flujos con una velocidad inédita. Pero hay algo que todavía no puede hacer bien por sí sola: entender la intención del producto.
La IA necesita que alguien le explique:
- qué problema se está resolviendo,
- para quién,
- en qué contexto,
- bajo qué reglas,
- y con qué criterio de calidad.
Y eso exige una capacidad clave: saber narrar el producto.
Los perfiles de producto y diseño llevan años escribiendo, explicando, justificando y conectando decisiones. Están acostumbrados a trabajar en niveles de abstracción más altos, donde no se decide “cómo codificar”, sino “qué debe hacer el sistema y por qué”.
Una ventaja estructural, no una superioridad
Esto no va de que unos roles sean “mejores” que otros. Va de que el contexto ha cambiado.
En un entorno donde la ejecución se automatiza cada vez más, el valor se desplaza hacia:
- el criterio,
- la claridad,
- la especificación,
- la capacidad de dar contexto.
Los perfiles que ya trabajan de forma natural con estos elementos parten con ventaja.
Producto y diseño no tienen que reinventarse para esta nueva etapa. Simplemente tienen que hacer explícito lo que ya saben hacer.
El nuevo peso dentro de las organizaciones
A medida que los equipos se reduzcan y la IA asuma más parte de la ejecución, las compañías necesitarán menos manos y más cabezas capaces de definir bien el producto.
Roles que sepan:
- pensar en global,
- bajar a casos concretos,
- escribir especificaciones claras,
- y guiar a la IA con intención.
Por eso, Product Designers, Product Managers y Product Owners están un paso por delante. No porque programen menos, sino porque llevan años entrenando justo la habilidad que ahora se vuelve crítica.
El futuro del producto no va de escribir más código. Va de saber explicar, con precisión, qué producto hay que construir.
Y en eso, diseño y producto llevan ventaja.